|
Françoise Roy
Quebec, Canadá, 1959
METEMPSICOSIS
¡Oh estación de tus voces que en mí gravaron con estilete su alfabeto!
Néctar color de sangre disuelto en las ventosas que usaste para aplicarme la sangría. Partes de tu cuerpo aún están pegadas al mío, el que yo invocaba al decirte “yo”.
Recuérdame ante el rayo pleno, cetro de luz en mi cabecera de casi muerta: se aparenta con las estrellas.
Ahora muero. ¿Qué herencia te dejaré sino mis recuerdos? ¿Cómo no me has de levantar sobre la noche con tus guantes blancos, impecables, yo hecha piedra o vuelo, si tú eres el único en saber cuánto peso?
Ácida sombra te usurpó de mi lado. Fuimos gemelos en la travesía, reflejo de dos espejos cara a cara que libaron nuestra imagen.
Lo que escribo es mi hierro candente, un astro en tu garganta, lo que no corta ni envenena al sudeste de la cama, sino que es extremaunción en tu frente.
Se te cayó el “cómo” de la boca. Las manos que de soplo final me germinaron te servirán de máscara.
|